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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2005. 29/05/200531/05/2005Las ciudades y los signos. 1 Todas las ciudades tienen su secreto. El secreto de Budapest es su carácter engañoso. La ciudad está cubierta por un velo desgastado, como el de una bailarina de tercera categoría: ves su tripa caída, las sucesivas capas de grasa, sus muslos con piel de naranja, sus tobillos hinchados, y en ese momento una pequeña brisa levanta el velo - quizá simplemente porque te ha conmovido una mirada salvaje delante de la sinagoga, o porque el chófer del autobús en el que ibas ha empezado a silbar una pequeña pieza de Donizeti (¡la obertura de Don Pasquale!) mientras conducía a toda prisa por la avenida Andrássy, o porque casi sin querer has sido testigo de que dos chicos jóvenes se han dado la mano en una lancha, en medio del lago del parque de Városliget, y que a continuación se han tirado al agua, volcando la lancha entre risas y gritando «¡ojo con el tiburón! ¡ojo con el tiburón!», y tú encuentras en aquella desnudez una ciudad fantástica, una ciudad que no se parece tanto a Viena (Budapest es como Viena, sólo que esta ciudad funciona), sino más bien a la Berlín excéntrica de los años veinte.No te importa que te miren, silbas junto al chófer, observas a los dos jóvenes con envidia y te das cuenta de que la ciudad es bella. Es provocadora, peligrosa, chabacana y generosa, también egoísta y vanidosa: es bella. Te invade un sentimiento de tristeza y esperas que el velo caiga otra vez en su sitio, y que la bailarina mueva «su cansado trasero». Definitivamente no tienes nada que ver con esta mujer, puedes proseguir tu paseo a escondidas. La mirada de la condesa Hahn-Hahn/Péter Esterhazy |
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